Venus

La forma de amar

El planeta Venus necesita aproximadamente 224 días para dar la vuelta al Sol, y, con sus 12.100 kilómetros de diámetro tiene casi el mismo tamaño que la Tierra. Venus es el planeta más brillante y es fácilmente visible sin la ayuda de un telescopio. Como Mercurio, es la estrella matinal y del anochecer, y no se aleja del Sol más que 48 grados. Por lo tanto, los únicos aspectos solares con Venus pueden ser la conjunción, el semisextil y la semicuadratura.

La belleza resplandeciente de este cuerpo celeste hizo que Venus fuese adorada como la diosa de la belleza y del amor. Pero su encanto no solamente produjo armonía, sino que fue causa de la guerra de Troya. Es el astro más brillante de las noches terrestres; se ve dada la proximidad del Sol a éste sólo al anochecer (los antiguos le llamaban Héspero o el alba (en este caso recibía el nombre de Lucifer, porque traía la luz del sol).

En la astrología, Venus representa todo lo bello y deseable. Su posición en la carta astral nos revela algo sobre nuestra necesidad de armonía, nuestra vida amorosa y nuestra capacidad de devoción. También las bellas artes y el canto, así como nuestro sentido de la estética, se relacionan con Venus, que representa el poder del hombre de dar, gracias a sus sentimientos, un valor y un sentido esencial a sus experiencias. Como estrella matinal, Venus pertenecía al signo de Tauro, mientras que rige al signo Libra como la estrella del anochecer.

Venus es el planeta de la armonía, de la belleza, del arte y sobre todo, del amor. Sus buenos aspectos planetarios le convierten enseguida en un auténtico artista de nuestro universo interior y exterior.

Su función esencial consiste en acondicionar en el mundo material los mandatos que le vienen de nuestra personalidad interna. Nuestro Yo Eterno quiere vivir una experiencia determinada y Venus le busca el mejor lugar y el mejor tiempo para que nuestra personalidad material pueda experimentarla. Para llevar a cabo esta tarea, Venus toma el mando de los cinco sentidos, gracias a los cuales ve, oye, olfatea, palpa y gusta. De esta forma, Venus discierne cómo es el mundo real y sabe de que forma debe situar nuestra experiencia en la vida.

En un horóscopo individual, la posición de Venus nos indicará lo que la persona percibe. Unaos notan con claridad las ideas; otros saben expresarlas con transparencia meridiana; otros ven claro en el mundo oscuro de los sentimientos; los de más allá son extra lúcidos en materias económicas, y así sucesivamente. El astrólogo, al analizar la posición de Venus, puede decirle al individuo: dediquese usted a esto, porque en ese dominio concreto lo verá todo con claridad.

Los buenos aspectos de los planetas sobre Venus acentúan positivamente sus cualidades, convirtiendo el planeta en un auténtico artista en el arte de percibir. Esa capacidad de percibir conduce a la capacidad de plasmar, de modo que un Venus bien aspectado en un tema, nos indicará que la persona posee talento artístico, bien sea pictórico o en cualquier otro arte, mientras que un Venus mal aspectado indicará todo lo contrario, es decir, que la persona no percibe las cosas con nitidez y, por consiguiente, es incapaz de traducir la verdad de manera correcta.

Cuando Venus se encuentra en signos de Fuego indica que en el presente ciclo de experiencias, su capacidad armonizadora está iniciándose y la persona ve, oye, gusta., etc. más fácilmente en el mundo abstracto que en el concreto. Sus posibles cualidades artísticas lo llevarán a pintar un mundo sin formas o a describir realidades que no tienen una existencia material. Pueden ser especialistas en “ver” el más allá contemplan paisajes que los demás humanos no pueden ver y nos traen el testimonio de otras dimensiones. Cuando Venus se encuentra en signos de Agua el individuo es extremadamente lúcido en todo lo relacionado con el mundo de los sentimientos, los complejos, las pasiones. Será hábil en la plasmación de situaciones novelescas y si Mercurio no está mal aspectado, puede ser un gran escritor. En todo caso, será un gran amante, porque Venus dará belleza y esplendor a sus sentimientos y las gentes lo buscaran para succionarle sus virtudes amorosas. Cuando Venus se encuentra en signos de Aire el individuo proyecta su claridad sobre las ideas y puede convertirse en un gran teórico, en un hombre de ideas luminosas, en un filósofo que sabe expresarse con belleza y sabe hacerse comprender por los ejemplos que da. Cuando Venus se encuentra en signos de Tierra es cuando el planeta ha adquirido la plenitud de sus facultades, cuando está maduro, dicen los cabalistas y el individuo es un artista nato, con capacidad no solamente de expresar un arte determinado, sino de ser el gran armonizador de la vida, un creador de convivencia, con capacidad para transmutar las situaciones más complejas y convertirlas en simples y generadoras de experiencias positivas.

A su paso por los distintos elementos, Venus acumula las virtudes inherentes a cada uno de ellos. Así, mientras que en signos de Fuego Venus sólo posee las virtudes del Fuego, en signos de Agua posee las virtudes propias de Fuego y Agua, en signos de Aire las de Fuego – Agua y Aire y en los signos de Tierra posee las virtudes de los cuatro elementos.

Cada mes Venus transita por uno o dos signos, indicando el trabajo humano que debemos realizar en lo relacionado con la armonización del medio ambiente en que nos ha tocado vivir. Si las gentes trabajaran al unísono con el gesticular de la Naturaleza, cada mes, al caer la Nueva Luna, se pondrían a trabajar en el desarrollo de las virtudes de Venus y todos acabaríamos la vida siendo artistas consumados en la asignatura venusiana. Pero, por desgracia, estamos desacompasados ya no vamos con los ritmos cósmicos, como sucedía con el hombre al principio de los tiempos, y las virtudes de Venus se pierden.

En el zodíaco, Venus tiene dos signos de dominio: Libra y Tauro. A través de Libra, Venus intenta amalgamar encajar, todo lo que por su naturaleza puede ser unido, separando aquello que de momento es imposible unir. Venus hace que encaje lo masculino con lo femenino, sustituye el egoísmo por el altruismo, unifica al creador con el consumidor y convierte en Ley la búsqueda de lo contrario.

A través de Tauro, Venus extiende su manto de belleza a toda la Creación y convierte el Universo en una auténtica obra de arte.

Siendo el planeta regente de los cinco sentidos, cuando en un tema vemos un Venus mal aspectado, es de temer que la persona no ande muy afinada en uno de los sentidos. Si los malos aspectos se multiplicaran, sobre todo en signos fijos, el individuo podría verse privado de uno de los sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto, bien sea de forma material o moral: tener falta de tacto, por ejemplo, o poco olfato para ver venir lo que para otros es evidente.

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Júpiter

 

El guía hacia un conocimiento superior

Júpiter necesita para completar su órbita alrededor del Sol casi 12 años y es el más grande de los planetas conocidos. Comparado con este gigante, cuyo diámetro mide casi 143.000 kilómetros, nuestra Tierra es un globo diminuto.

Su tamaño y resplandor se reflejan en la mitología, donde Júpiter es el rey de los cieloS, el padre de los dioses y de los hombres. Por lo general, Júpiter (Zeus para los griegos) es benéfico, pero también tiene cierta tendencia al orgullo, y es notorio por sus numerosas aventuras amorosas, para pesar de su esposa Hera. .

En la astrología, Júpiter representa la expansión en todos los planos, especialmente por medio de la búsqueda del conocimiento superior, la filosofía, religión y ética. Su posición en la carta astral muestra cómo podemos expandir nuestro horizonte de la mejor manera. Júpiter promete fortuna y crecimiento, aunque hay que vigilar la inclinación hacia los excesos, el dogma y la arrogancia. Se aviene con el signo Sagitario y, junto con Neptuno, a Piscis.

Si Urano es el rostro benevolente de la Divinidad y Saturno su rostro riguroso, Júpiter representa el Poder Ejecutivo. A mitad de camino entre lo divino y lo humano, Júpiter nos induce a actuar, a movernos pase lo que pase, corriendo el riesgo de equivocarnos al maniobrar.

Júpiter es el generador de los deseos; es el que planta en nosotros la semilla de las emociones, esas emociones que movilizarán a la criatura humana y la impulsarán a correr en pos de un deseo. Si Júpiter no existiera, la humanidad permanecería contemplando lo Eterno, dejándose mecer por la música de las esferas, pero sin entrar en el çircuito de las experiencias, de modo que la tarea colonizadora del Universo no sería llevada a cabo.

Júpiter enciende en nosotros el aguijón del deseo y empieza así la gran aventura de la vida, de modo que cuando en un tema personal Júpiter se encuentra en posición fuerte y bien aspectado, sobre todo si es iluminado con un aspecto del Sol, es señal de que la persona se verá agitada por los deseos y será manantial de la vida, fuente de situaciones. En la Mitología vemos cómo Júpiter/Zeus, engendra hijos por doquier. Se los “hace” a las diosas, a las heroínas, a las ninfas, a las mortales, y se transforma en toro, en rayo de luz, en lluvia de oro, con tal de conseguirlas. Júpiter es la fecundidad y, esté donde esté, genera vida.

En cambio, cuando Júpiter está apagado, vacío de aspectos, sin recibir la luz del Sol, nos da el perfil de una persona timorata, pobre en deseos, temerosa ante cualquier iniciativa prefiriendo inhibirse antes de correr el riesgo de equivocarse.

Júpiter es pues, el gran constructor de la sociedad, en lo bueno y en lo malo. Cuando Júpiter está en buenas relaciones con su superior Saturno actúa de acuerdo con las leyes y reglamentos que éste ha decretado. Pero cuando forma malos aspectos con el legislador Saturno, actuará a la contra, fuera de la ley, fuera de los cauces establecidos, dando lugar al perfil del rebelde, del opositor, del que, en cualquier situación, está en la contra.

Hablar de Júpiter es hablar de Poder, y en un tema particular indica que la persona será poderosa en los asuntos relacionados con el signo sobre el cual el planeta se encuentra. En signos de Fuego Júpiter dará poder espiritual, llevando a la persona a convertirse en un gurú, en un guía, en alguien que señala a la sociedad el camino. En signos de Agua Júpiter dará un poder emotivo, comunicando a la persona la posibilidad de conseguir lo que desea, por las buenas (con aspectos positivos) o por las malas (con aspectos negativos). Será el seductor, el experto en la manipulación de los sentimientos, el que suscita grandes emociones en los que se acercan a su esfera. En signos de Aire dará un poder intelectual y hará que el individuo se imponga por sus ideas, buenas o malas según los aspectos que forme. Será el filósofo de combate, el ideólogo abanderado, cuyo poder de convicción es enorme. En signos de Tierra dará el hombre que triunfa en las realizaciones prácticas, en los negocios, en los asuntos de dinero. Los malos aspectos pueden llevar al individuo a la ruina material, pero no importa, lo superará, reedificará su fortuna y como acabará aprendiendo de sus errores, terminará en la opulencia.

Júpiter es el gran promotor de la vida política y social, y hay un axioma en Astrología que dice que ningún político hará carrera si no tiene en su tema un Júpiter fuerte y bien aspectado.

Los atributos de Júpiter se llaman Alegría, Optimismo, Buen Humor, Bondad, Generosidad, Jovialidad, etc. y lo negativo que hay en él proviene del exceso de esas virtudes. En el zodíaco es el regente de los signos de Sagitario y Piscis . A través de Sagitario canaliza el Pensamiento Divino y lo sitúa allí donde debe estar. A través de Piscis controla las emociones y deseos que exterioriza el individuo, quitándoles la acrimonia que puedan tener. Esta tarea la realiza a la perfección cuando el planeta se encuentra en uno u otro signo, pero cuando no está en ellos, no puede impedir que los contenidos desagradables inscritos en el signo, salgan al exterior y se derramen en la sociedad.

Júpiter dá la vuelta completa al Zodíaco en el espacio de doce años y el que sabe utilizar sus fuerzas, actuará cada año en los asuntos relacionados con el comportamiento en que Júpiter se encuentra, porque en él Júpiter le hará poderoso e invencible.

En astronomía se sabe que dispone de 15 cuerpos, dominados por los 4 grandes satélites de Galileo: io, Europa, Ganímedes y Calixto. En el interior de la órbita de Io, hay 3 cuerpos pequeños: Amaltea, Adrastea y J15; en el exterior de la órbita de Calixto y en orden de distancia desde Júpiter, están: Leda, Imalia, Elara, Ananke, Carme, Pasifae y Sínope.. Dispone de una atmósfera muy turbulenta, dominada por la Gran Mancha Roja. Un fino anillo rodea al planeta; se encuentra en el plano ecuatorial, a unos 50.000 km de distancia de las nubes que rodean al planeta. En Io se han observado 8 volcanes activos; es el único cuerpo, junto con la Tierra, que tiene volcanismo activo.

Marte

La voluntad de auto-afirmación

La órbita de Marte alrededor del Sol tarda cerca de 687 días para completarse. Este planeta, con un diámetro de casi 6.800 kilómetros, mide la mitad de la Tierra y es conocido por su color rojo, relacionado desde siempre con el fuego y la sangre.
Por consiguiente, Marte es el dios de la guerra en la mitología romana, famoso por su valor y su ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a afrontar los peligros. Pero Marte en sí no es ni negativo ni positivo; simboliza nuestra energía que tiende a buscar la exteriorización, la expresión física (y psíquica) de nuestros deseos.
Marte representa la fuerza iniciadora, el coraje, el entusiasmo, la ira y, también, el deseo sexual. Tiene una afinidad natural con el signo Aries y, junto a Plutón, con Escorpio.

Según Kabaleb (Helio Zandel), la imagen que guardamos de Marte en nuestras mentes, es la de su belicosidad y su fuerza; no en vano su metal simbólico es el hierro, Marte realiza múltiples funciones en el universo individual de cada ser humano. En primer lugar, es el ejecutor de las órdenes que le vienen de Júpiter, quien le insta a hacer posible la realización de los deseos programados por este planeta. Por otra parte, es el subordinado de Saturno, que exige que los deseos transcurran dentro de las reglas cósmicas. Cuando la influencia de Júpiter sobre Marte es preponderante, el individuo se ve lanzado a todos los desmadres, persiguiendo el goce por encima de todas las cosas. Pero cuando es Saturno el que manda en la dinámica marciana, el individuo se ve reprimido (si es que los deseos aún no han sido ejecutados), o severamente castigado si los deseos desaforados ya han llegado a su punto de realización. Esta represión o este castigo se produce en la dinámica interna de la persona, creándose una situación compleja en su psiquismo o haciendo que se lance a operaciones de auto-castigo, que originan fracasos en la vida, enfermedades, accidentes, robos u otras calamidades.

Por todo ello, debemos estudiar con mucho detenimiento la posición de Marte en un horóscopo. En él veremos, por los aspectos que forma, si se decanta hacia Júpiter o hacia Saturno. Si el Marte es jupiteriano, diremos que nos encontramos ante el hombre de los goces, para el cual no hay reglas que valgan, que se permite todas las licencias y que pasa mucho de la moral. Pero cuando Saturno forme por tránsito, un aspecto con Marte, nuestro hombre ya puede empezar a temblar, porque aparecerán las reglas que no ha respetado en su quehacer humano y experimentará la necesidad de respetarlas, produciéndose en él un drástrico retorno a la normativa cósmica, a lo que debe ser. Vivirá entonces un dramático tira y afloja entre los impulsos de su naturaleza constitutiva y los que emanan de su Yo circunstancial. Si ese conflicto no es resuelto internamente, se escenificará en el exterior y aparecerán en su vida los elementos represivos que le obligarán a reconsiderarse y renunciar finalmente a lo que tantos goces le proporcionaba.

Si por el contrario, el Marte de su horóscopo está dominado por Saturno nos encontraremos ante un hombre sujeto a las leyes, que va por la vida de fiel ejecutor de las reglas, de los mandatos de sus superiores, y puede ser un buen juez, un buen policía, un servidor de la ley. Pero cuando Júpiter por tránsito, forme un aspecto con Marte este respetable hombre de leyes sufrirá el acoso de los deseos desaforados y su buena reputación puede hundirse en ese revertimiento dramático de su personalidad.

Pero Marte es el desmadrador / regresor tan sólo en su relación con Júpiter y Saturno, ya que por si mismo nos aporta la facultad de poder construir sólidamente en el mundo material, al integrar armoniosamente los deseos en el mundo de las leyes. Cuando esta integración se produce, aparece la inspiración creadora que nos permite construir lo justo. El metal de Marte es el hierro, elemento indispensable en todas las construcciones y que es la forma material de la alianza Ley-Deseos en lo espiritual.

En el zodíaco Marte rige los signos de Aries y Escorpio. Aries nos aprovisiona de Voluntad Creadora y Marte le pone el hierro para que esa Voluntad no desmaye y pueda aguantar. Escorpio nos aprovisiona en Amor Propio, que es el principio del amor hacia todas las cosas, ya que, como dijera Cristo, todo empieza por uno mismo. Marte le pone igualmente hierro a ese sentimiento que nos permite estimarnos y no cometer ciertos actos que nos harían desmerecer a nuestros propios ojos.

Hasta aquí, algunos de los aspectos de Marte que bien podemos llamar positivos, aunque sean generadores de conflictos. Por su vertiente negativa, Marte es el que nos induce a construir el mundo al revés. Juan en su Apocalipsis, llamó al ámbito marciano “Sinagoga de Satán” y la Astrología Esotérica enseña que, a través de Marte, se manifiestan las fuerzas que trabajan en el Abismo y que nos cargan de energías que nos vienen de forma invertida, de abajo-arriba, en lugar de arriba-abajo. Cuando entra en nosotros esa calidad energética, todo cuanto realizamos lo construimos al revés, de manera que sólo mediante un esfuerzo constante y agotador conseguiremos que el edificio aguante, mientras que si cesamos en nuestro esfuerzo se desmoronará irremisiblemente,. Es el trabajo con el sudor de tu frente que Dios le anunciara al infortunado Adán al arrojarlo del Paraíso.

Esa negatividad de Marte no tiene como objetivo destruir al individuo, sino el de presentarle las cosas al revés, cuando no ha sabido descubrir la Verdad que encierran cuando se le presentaron rectamente. A fuerza de hacer las cosas a la inversa, el hombre acaba apercibiéndose de que aquello no puede aguantar así, y descubre de esta forma dinámica de lo recto.

Si Marte no existiera, el mundo no tendría sabor. Actúe recto o al revés, sus vibraciones son necesarias para que nos llevemos del mundo una rica cosecha de experiencias. Un horóscopo con un Marte desdibujado, apático, sin aspectos, da lugar a un individuo tibio; es decir, aquel que no toma partido, que no se compromete con ningún aspecto de la vida.

En Astronomía Marte dispone de 2 satélites, pequeños: Fobos (27 km de diámetro>) y Deimos (15 km. De diámetro) que tiene órbitas casi circulares a una distancia respectiva de 9.400 km. Y 23.500 km. Del centro del planeta.

En Marte se han descubierto los volcanes más altos del sistema solar: Mons Olimpus (27.000 mts. De altura). Mons Pavonis, Mons Ascraeus y Mons Arsia, todos de unos 25.000 m. de altitud, que consituyen la región marciana denominada Tharsis.

El Sol

El Sol es el centro de nuestro sistema solar, y todos los planetas se mueven en órbitas elípticas alrededor de esta estrella fija que parece pasar cada día delante de la Tierra de Este a Oeste. A una distancia de 149-600-000 kilómetros. Podría contener en su interior 1, 3 millones de planetas como la Tierra. Masa: 1,9910,33g. Densidad; 1g/cm3 (es mayor que la del agua). En su Centro puede llegar a l60 g/cm3. Luminosidad: energía electromagnética que irradia por segundo) 4×10,23kw. Distancia de la Luna 384.000 km (de media). Su rotación es de carácter diferencial. Oscila entre los 27 días en las zonas cercanas al ecuador heliográfico y los 32 que alcanza en las regiones polares.

El Sol parece a nuestros ojos como un pequeño disco brillante en el firmamento, pero en realidad es enorme, ya que tiene un diámetro de 1,39 millones de kilómetros y así es casi 700 veces mayor que todos los planetas juntos. Naturalmente, el Sol fue el principal cuerpo celeste observado por el hombre y, por lo tanto, ocupa un lugar importantísimo en todas las mitologías. El Dios griego Apolo era la personificación del Sol y fue adorado como la fuente de la fuerza vital, iluminación y curación. Las primeras observaciones que se conocen de los campos magnéticos intensivos en las manchas solares se atribuyen a Teofrastro, (discípulo de Aristóteles (s.IV antes de Cristo) pero es en 1750 cuando se empezarán a hacer observaciones sistemáticas fiables. Las erupciones surgen cuando la reacción de toda la atmósfera solar y materia interplanetaria, se unen y consiste en una repentina emisión de energía (probablemente de origen magnético); se alcanzan temperaturas que oscilan entre los 10.000º K y los 10.000.000º K. El Sol dejará de brillar dentro de unos 5.000 millones de años aproximadamente. Dentro de varios miles de millones de años, y durante un breve lapso de tiempo -unos mil siglos-, en lugar de nuestro sistema solar, habrá posiblemente, una nebulosa planetaria.

En la astrología el emplazamiento del Sol revela la cualidad básica de nuestra conciencia. Es el factor central de nuestra personalidad, del mismo modo como el Sol es el centro de nuestra galaxia. Por esa razón, nos identificamos tanto con el signo solar. Si nuestro sol está en Piscis, nos consideramos Piscis. Si está en Aries, pensamos que somos Aries. No cabe duda que el sol es muy importante para el análisis astrológico, pero no debemos olvidar que es un solo factor entre muchos. Un Sol bien emplazado y aspectado otorga a su nativo alegría, confianza y buena salud. Tiene una afinidad natural con el signo Leo, el cual comparte muchos atributos con el Sol.

Según Kabaleb el Sol tiene una doble función: por su polo positivo se manifiesta como Voluntad Creadora. Por su polo negativo integra a la Conciencia los frutos de las experiencias vividas. El Sol recoge las pulsiones de nuestro Yo Eterno y las de nuestra personalidad emotiva y las proyecta sobre nuestro intelecto para que estudie la manera de llevarlas a la práctica. Por ello la posición del Sol en un tema nos dirá lo que aquel individuo hará con su vida o, por lo menos, lo que intentará hacer. Ya que si ese Sol se viera penalizado por los malos aspectos planetarios, esto significaría que ha de encontrar muchos obstáculos a la realización de su Programa y que los aspectos disuasorios son tan fuertes que la persona optará por no dar curso a sus impulsos internos y navegará por la vida como un barco en perdición, al azar de los vientos, o sea al azar de las ideas convencionales que le vienen de la sociedad, incapaz de poner proa en un viaje que, más que nunca, será a ninguna parte. Por ello los malos aspectos sobre el Sol es lo peor que podemos tener, porque actúa contra la Voluntad Creadora, que es la fuente de todos los acontecimientos que luego nos sucederán y que nos permitirán cosechar experiencias, y convierten nuestra existencia en una rutina, un marasmo inútil, generador de parásitos.

Por el contrario, cuando el Sol recibe buenos aspectos, ello significa que nuestros Programas internos recibirán asistencia por parte de la sociedad y que se cumplirán los objetivos fijados por el Yo Eterno y por el Yo Emotivo. La situación del Sol en un horóscopo nos permitirá pues percatarnos de si el individuo tendrá una vida fácil o difícil y cuales serán sus circunstancias.

La posición del Sol en signos de Fuego (Aries, Leo y Sagitario) nos indicará que la persona inicia un ciclo experimental que se encuentra en un terreno nuevo y del mismo modo que los exploradores se ven en la obligación de desplegar una gran actividad creadora, esas personas serán igualmente creativas, activas, emprendedoras, generadoras de vida.

Si el Sol está en signos de Agua (Cáncer, Escorpio o Piscis) significará que su Programa es de tipo sentimental, que han de realizar experiencias emocionales y serán poco lógicas en su comportamiento, porque no han venido a este mundo para aprender a pensar, sino para aprender a sentir. Esas personas suelen arrastrar una carga muy fuerte de karma, porque proceden del ciclo de Fuego, en el que tal vez hayan actuado desconsideradamente, pase lo que pase, y ahora se encuentran con los efectos de las causas que en una anterior vida pusieron en circulación.

La posición del Sol en signos de Aire (Libra, Acuario y Géminis), indica que la persona trabaja en el tercer ciclo experimental y que ha venido para aprender a manejar la lógica y la razón. Serán los intelectuales y los que tendrán un comportamiento más previsible, porque actuarán según los parámetros de la lógica universal. Ya habiendo liquidado su karma en el ciclo anterior, su existencia será relativamente tranquila, y se verá ayudado por los numerosos amigos que tiene en todas partes.

La posición del Sol en signos de Tierra (Capricornio, Tauro y Virgo) nos dirá que el individuo se encuentra en la fase terminal de un gran ciclo de experiencias y que trabajará en los asuntos prácticos, en los negocios, en la construcción de la sociedad. Serán gente con dinero, con medios para poder experimentar lo que ocurre cuando se ponen las manos en la masa y se agita la materia.

Así pues, cuando el Sol forma malos aspectos en signos de Fuego, diremos que el individuo tendrá dificultades de orden moral. Cuando forma malos aspectos en signos de Agua, Tendrá problemas emotivos o sentimentales. Cuando forma malos aspectos en signos de Aire, tendrá ideas torcidas, y cuando forma malos aspectos en signos de Tierra, los negocios le irán mal.

EL SOL ES EL GRAN CONFIGUARADOR ASTROLÓGICO DE NUESTRA CONCIENCIA, QUE NOS PERMITE JUZGAR SI AQUELLO QUE NOS DISPONEMOS HACER ES POSITIVO O NEGATIVO.

En el curso del año, el Sol atraviesa los doce signos del Zodíaco, iluminando por espacio de unos mes, un determinado espacio de nuestra vida. Rige nuestro corazón, es por consiguiente el dador de vida. Tanto mejor, si un eclipse no se cruza en nuestro camino.

Por su polo negativo, el Sol proporciona a la Conciencia los frutos de la experiencia vivida. El Sol es el formador de la Conciencia, que es el vasto receptáculo interno en el que se acumula la quintaesencia de todo lo vivido a lo largo de la cadena de encarnaciones. Cuando esa quintaesencia sube como un perfume para que el Eterno que hay en nosotros coma la experiencia, se encuentra con la barrera del Sol que fiscaliza la mercancía para ver si es conforme a las leyes universales o si no lo es. Si resulta conforme, la deja pasar hacia el Eterno y aquello queda integrado en nuestra conciencia. Si no lo es, el fruto de la experiencia es rechazado pasa al depósito universal de desperdicios, en espera de una nueva reconsideración. De esa forma, poco a poco, el Sol va constituyendo en nosotros ese elemento de juicio que llamamos Conciencia y que nos permite juzgar por nosotros mismos si aquello que nos disponemos a hacer es bueno o malo, sin necesidad de que sea el Eterno quien tenga que decírnoslo. Hay personas que han vivido muchísimas vidas que tienen una Conciencia muy elaborada. Otras, habiendo vivido menos, tienen una Conciencia poco operativa.

La Casa Terrestre en la que el Sol se encuentra en el momento de nacer, nos dirá cual será el comportamiento de nuestra vida q8e se verá iluminado, o sea, aquel en el que veremos las cosas claras y, por consiguiente, nos será posible actuar, puesto que allí donde reina la oscuridad poco podemos hacer. Por eso es muy importante fijarnos bien donde se emplaza el Sol y nos permitirá caer en la cuenta de si el individuo tendrá una vida fácil o difícil y cuales serán sus circunstancias. En el curso del año, el Sol atraviesa los doce signos del Zodíaco iluminando, por espacio de un mes, un determinado escenario de nuestra vida, de modo que, si durante toda nuestra existencia debemos trabajar en el escenario en el que se sitúa nuestro Sol de nacimiento, cada mes deberemos trabajar en lo pequeño, en el escenario que el Sol en tránsito ilumina.
El Sol rige el signo de Leo, del que emanan los valores morales que sostienen el Universo. El Sol se encarga de transmitirnos las semillas de Leo para que podamos plantarlas en la sociedad en la que vivimos. El Sol rige el corazón y es, por consiguiente, dador de vida. Los niños que nacen durante un eclipse de Sol, difícilmente serán viables. Lo que se lleva a cabo cuando el Sol está eclipsado, tampoco durará.

La Luna

LA LUNA


la actitud emocional.

La Luna se mueve alrededor de la Tierra en una órbita elíptica a una distancia media de 384.400 km. La distancia máxima de la Tierra es de363.300 km. Con una distancia máxima de 405.500 km. Tiene un diámetro de 1.738 km, un cuarto de la Tierra, y es, por lo tanto, sólo un diminuto grano de polvo en el universo. Su inclinación media de la órbita es de 5º,9″. Su mes sideral se compone de 27,321661 días. Las múltiples caras de la Luna, constantemente en cambio, han fascinado al hombre desde siempre, y su ciclo de transformación ha sido fuente de innumerables leyendas, mitos y historias.

La Luna no tiene luz propia, sino refleja los rayos del Sol. Mientras que el Sol simboliza el principio masculino, la Luna simboliza el principio femenino. El Sol “transmite” energía, y la luna la absorbe y asimila para luego abastecerla. El ciclo lunar dura en promedio unos 28 días y medio coincidiendo con el ciclo femenino; también influye en la marea de los mares, ya que el movimiento periódico y alternativo de ascenso y descenso de las aguas del mar se produce por la atracción del Sol y de la Luna. Debido a este fenómeno, dos veces al día el nivel del mar alcanza alternativamente, un máximo llamado marea alta y un mínimo llamado marea baja. Esta oscilación se debe a la deformación de la hidrosfera, es decir, de la esfera líquida que toma una forma oblonga, sobre todo a consecuencia de la acción de la Luna.

La ola de marea sigue a la Luna mientras la Tierra gira sobre si bastante más rápidamente: por eso esta ola ejerce sobre el globo sólido una acción de frenado que aminora sensiblemente la velocidad de rotación. El día terrestre se alarga por eso 16 milésimas de segundo por siglo. La Tierra, al perder velocidad, pierde también energía cinética; esta energía la gana La Luna, que así se ve impelida a orbitar cada vez más lejos. En la mitología griega, las diosas de la Luna tienen caras muy distintas. Algunas son caprichosas, oscuras y crueles, mientras otras son serenas, nutrientes y afectuosas. Se llaman Artemisa, Hécate y Selene. Incluso a la virgen María se le pintó sobre una luna creciente.

Las diferentes fases de la lunación son significativas para la interpretación astrológica. Las personas nacidas en el período de la Luna Nueva poseen una alta capacidad de concentración, ya que las energías se dirigen hacia el interior, pero también son particularmente subjetivas y emotivas. La Luna Llena indica justo lo contrario: es un tiempo de crecimiento y de la extroversión; sus nativos destacan por su objetividad y conciencia clara.

En el horóscopo , la Luna, relacionada con el signo Cáncer, representa la subconsciencia, los sentimientos, la fertilidad, la energía creativa, el hogar, la madre y la receptividad a los estados de ánimo de otras personas.

Según Kabaleb: la Luna actúa cuando los demás planetas ya han puesto en nosotros el hilo argumental de lo que constituirá la base de nuestras experiencias. Mercurio ha hilvanado y coordinado los distintos impulsos planetarios y es entonces cuando entra en funciones la Luna para constituir en nuestro interior el cliché, el negativo, que luego traduciremos en imágenes exteriores. La filosofía hermética nos dice que nada nos puede suceder que no lo hayamos gestado en el secreto de nuestro arcano interno, y si nos sucede algo desagradable, es porque lo hemos inscrito en los anales de nuestro destino al comportarnos de una manera errónea y los efectos de estas antiguas causas aparecerán en nuestra vida porque así lo hemos elaborado en un pasado remoto. La Luna, o mejor dicho, las jerarquías que trabajan en ella, se encargarán de sacar esa vivencia desagradable de nuestros bajos fondos e incorporarla al programa que nuestros planetas internos han ido generando.

La Luna juega pues un papel fundamental en el discurrir de nuestra existencia y es de primera importancia que este aparato gestador, se encuentre en buen estado cósmico, porque si la Luna en nuestro horóscopo, forma malos aspectos, entonces sucede lo mismo que si una mujer tuviera sus órganos gestadores en mal estado. Hay mujeres que no pueden tener hijos y otras que los conciben con defectos orgánicos. Hemos visto recientemente como a un recién nacido tenían que transplantarle el corazón y los riñones. Cuando la Luna, en nuestro horóscopo recibe malos aspectos o se encuentra en posición débil, también concibe acontecimientos que no funcionan o que tienen tres piernas o dos cabezas y nos movemos en las anécdotas, confusos y asustados. Apresurémonos a decir que si la Luna está mal situada en nuestro horóscopo, no se debe a una casualidad, sino que, por nuestras actuaciones anteriores, hemos merecido que nuestro aparato gestador no funcione. Si en una vida somos sembradores de confusión, si generamos de algún modo monstruosidad en el terreno social, tendremos en la siguiente vida una Luna mal aspectada y la monstruosidad estará en nosotros mismos.

La Luna, en Astrología no tiene una personalidad propia sino que es la ejecutora del mandato de los demás planetas, sintetizado por Mercurio, y puede realizar sus funciones a la perfección, o puede encontrarse averiada, pero no añade ni quita nada a lo que el resto de los planetas ha dictaminado. Siendo la ejecutora final de un largo proceso planetario, nada puede suceder en la tierra que no haya sido trabajado por la Luna. O sea, cuando dos planetas forman un determinado aspecto, los efectos de ese aspecto no nos llegan hasta que la Luna no haya pasado por ellos y los haya gestado. Esa gestación se realiza en el momento de la Nueva Luna, que es cuando Luna y Sol se encuentran en conjunción. En ese momento tiene lugar una especie de matrimonio cósmico, en el que el Sol fecunda a La Luna, transmitiéndole los gérmenes que la Luna convertirá en formas materiales. Esos gérmenes le vienen al Sol de Mercurio, un planeta que sigue siempre el cortejo solar. Así pues, cada mes, cuando el Sol y la Luna se unen, se gestan los acontecimientos inscritos en el signo del zodíaco en que ese encuentro planetario tiene lugar y los acontecimientos que se perciben desde allí.

En el espacio de un mes la Luna da una vuelta completa al zodíaco, formando con los planetas todos los aspectos posibles. Recibe así las pulsiones de cada planeta y las convierte en una imagen interna que sirve de molde a la escena que luego aparecerá en nuestra vida. Realiza esas funciones como delegada del Sol, del cual recibe la luz/mandato en el momento de la Nueva Luna y vá repartiendo la energía solar a lo largo de su ciclo. Pasados 28 días, la Luna se encuentra de nuevo en el punto en que conjuncionó con el Sol el mes anterior y entonces se dice que la Luna se queda vacía de energías. Tienen que pasar dos días para que tenga lugar el nuevo encuentro con el Sol y en esos dos días (los anteriores a la Nueva Luna) la capacidad gestadora de la Luna se ha agotado y ya no puede dar más de sí, de modo que los niños que nacen en esos dos días, tienen poca vitalidad y muchos mueren en un corto espacio de tiempo. De igual forma, las empresas creadas en esos dos días tendrán una vida muy corta o una supervivencia mediocre.

En el período que va de la Nueva Luna a la Luna Llena, todo crece con exuberancia y tiene una fuerte vitalidad. En el período que va de la Luna Llena a la Nueva Luna, las fuerzas van menguando, pero, al mismo tiempo, es el período de recogida de los frutos, de modo que los nacidos en el primer período han venido a sembrar y los nacidos en el segundo período han venido a cosechar.

La Luna rige el signo de Cáncer, que es el gran productor de imágenes del zodíaco. Gracias a las pulsiones de este signo, la Luna nos aprovisiona de imaginación, de manera que un día podamos realizar todas las funciones que la Luna realiza. Cada planeta activa en nosotros aptitudes que un día poseeremos, de manera que todas las ciencias hoy diseminadas por los cuerpos planetarios serán interiorizadas en nosotros y nos convertiremos en todo un sistema solar en miniatura. En ese sistema, la Luna es el cuerpo planetario que nos infunde la imaginación; esa imaginación que la mujer utiliza para fabricar un niño y que un día utilizaremos todos para construir un futuro universo. Muchas más cosas nos vienen de la Luna que no podemos referir en tan corto espacio: en ella hay un compendio de toda la ciencia cósmica.